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A 25 años de la masacre: una reflexión

on June 4 | in Mi Mente, Opiniones, Personales | by | with No Comments

Un día como hoy hace 25 años atrás, una masa de tanques se adentraron en los predios de la plaza de Tiananmen (Tiananmen Square) en Pekín , China, para aplastar a un movimiento iniciado por estudiantes y luego, ocupado por ciudadanos . El 4 de junio de 1989, el ejército chino (irónicamente llamado The People’s Liberation Army, o el Ejército de la Liberación Civil) arremetió mortalmente contra la misma gente que había jurado defender, abriendo fuego indiscriminadamente contra hombres, mujeres, jóvenes y niños por igual, matando a cientos y cientos de civiles que protestaban pacíficamente contra la corrupción gubernamental y buscando reformas democráticas.

Al día de hoy, el gobierno chino aún gobierna sin legitimidad electoral, negando aproximadamente a uno de cada cinco seres humanos los derechos básicos de la libertad de expresión, de libre congregación y el debido proceso de ley. Ese mismo gobierno espera que a través de la censura  y el revisionismo histórico, pueda borrar la mancha violenta represiva del “4 de junio” de sus manos y de la mente colectiva del pueblo. De hecho, la imagen aquí compartida de un hombre solitario que desafía una línea de tanques cerca de la plaza de Tiananmen, está prohibida en China. Muchos ni siquiera han visto la imagen, o saben lo que representa.

En esta semana, China está adoptando fuertes medidas contra la disidencia, arrestando a cualquiera que intente hacer honor a los caídos o conmemorar la fecha. El acceso a Google ha sido bloqueado en estos días, y se han silenciado y proscrito las redes sociales como Facebook y Twitter tras el “Great Firewall” (referenciando a la Gran Muralla, o “Great Wall”) de China. En otras palabras, se le ha negado el acceso al pueblo a estos sitios del internet, fomentando censura con el propósito de esconder del pueblo la horrible mancha en la historia de esta nación.

Los líderes chinos esperan que el mundo se olvide de la masacre, pero no sucederá mientras existan imágenes y memorias como esta, que se han convertido en símbolo de la lucha contra el brutal régimen autoritario chino, y se mantenga en las mentes de aquellos que creen que la libertad y la democracia son derechos humanos fundamentales innegables.

Nosotros aquí, como ciudadanos libres, damos por sentadas las libertades de expresión, congregación y el debido proceso de ley. Pensamos que son derechos que se nos deben, cuando en realidad, son derechos ganados a la fuerza, producto de años de luchas y protestas tanto silentes como violentas, en nuestra Madre Patria, en nuestro Colono y en nuestro propio suelo. Aun así, dejamos que se nos reprima, y que se nos controle. Permitimos que el gobierno nos pisotee por un lado mientras nos ciega por el otro. Nuestro pueblo no sabe el poder que tiene; en vez de levantarse y luchar, se arrana y toma lo que se le da como un regalo, y cuentan sus bendiciones. Nuestras protestas constan de fiestas de pueblo en donde se baila, se canta, y se vende agua, camisas, pinchos y chicles. Al otro día, hay que trabajar, porque como sea, la cosa está mala y la electricidad no se paga con consignas anti-partidistas.

Mis hermanos puertorriqueños, en algún momento escuché una frase que lleva un pensamiento básico y una verdad que debemos recordar: la revolución comienza en las urnas, con el sufragio propio eleccionario. Hay que comenzar la lucha con decisiones conscientes que no siguen líneas partidistas, y con la negación y acción en contra de los sistemas mediáticos amarillistas que nos llenan la mente de basura. Está en nosotros poder discernir entre conformismo y control, para luego romper con las ataduras que nos amarran como pueblo.

Hace más de 100 años atrás, Eugenio María de Hostos dijo “Las revoluciones son tanto más necesarias cuanto mayor sea la pasividad de los pueblos antes de la revolución y mayor la ingratitud que después de ella se prevea”. Queda más que claro que nuestra lucha jamás se compara con la que sufrió el pueblo chino ese fatídico 4 de junio de 1989, pero, ¿acaso no queremos evitar eso en nuestro suelo? O, a lo mejor es lo que se necesita aquí, para poder darnos a respetar. Sólo cuando podamos levantarnos sin miedo a perder y con sed de ganar, cuando podamos darnos cuenta que nuestro comportamiento pasivo no logra nada, es que podremos salir del hoyo en el que nos encontramos.


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