A Tomates No Huele; Un Secreto a Voces

on March 11 | in Mi Mente, Notas Generales, Noticias de la Red, Opiniones | by | with 1 Comment

Familia rota por la desconfianzaCreo que, con mucha certeza, puedo decir que no hay persona en Puerto Rico que no esté enterada de los acontecimientos acaecidos en la Urbanización Dorado del mar en Dorado, el día 9 de marzo del 2010. A un año de su muerte, el crimen aún no se ha esclarecido.  También, a un año del crimen, la madre del niño Lorenzo, la Sra. Ana Cacho, ha sido enjuiciada por el pueblo, antes que haya sido enjuiciada por los tribunales. Después de todo, al día de hoy, aún no se radican cargos en contra de ella. Una persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Pero el pueblo no lo ve así. Para la gran mayoría del pueblo, la Sra. Ana Cacho es culpable.

Para la mayoría del pueblo, la Sra. Cacho es una asesina.

Yo me reservo mi juicio. Después de todo, trato de ser lo más objetivo posible, pues la subjetividad tiene a envolverse mucho con los sentimientos y nubla la razón.

A modo de refrescar la memoria, El niño Lorenzo González Cacho fue llevado a la sala de emergencias del Centro de Detección y Tratamiento del pueblo de Dorado, con heridas en la cara. Su madre, la Sra. Cacho, indicó que el niño se había caído de la cama. Luego, una profesional paramédica indicó lo que la autopsia del niño luego revelaría: sus heridas en la cara eran muy hondas para ser causadas por una caída de la cama. Leamos:

“La paramédico que atendió al niño Lorenzo González Cacho, de 8 años, que fue asesinado la semana pasada en su residencia de la urbanización Dorado del Mar, reveló que el menor presenta tres golpes en su rostro.

La profesional, que no quiso identificarse, afirmó a un noticiero de televisión (Noticentro), que el niño no se cayó de la cama, como dijo su madre Ana Cacho, cuando lo llevó al Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Dorado, porque las heridas que presentaba no eran compatibles con una caída de la cama de una plaza.

La técnica dijo que González Cacho sangraba profusamente, y su hermana de cinco años, también estaba bañada en sangre.

La paramédico indicó que le manifestó a la doctora que atendió al niño, y al policía que investigaba, que el menor no se había caído de la cama, porque la herida era muy profunda, a la vez que relató que González Cacho tenía una herida nariz, una en una ceja y otra en la sien.” (Inter News Service, 2010)

Desde este momento, comienza la pesadilla. Desde este momento, cuando junto a ésta noticia también se publicó cómo la familia del niño se deshizo de la evidencia, siguiendo las órdenes de una fiscal, vemos que algo no cuadra. Todos sabemos sobre las visitas que la Sra. Cacho tenía esa noche, sobre el carácter de “El Manco”, y el silencio oneroso que guardan tanto la Sra. Cacho como su Sra. Madre. Sabemos de los libros publicados, los abogados que se han ido y los que han entrado. Las declaraciones por radio, TV y prensa escrita. La difusión de éste caso ha sido tal, que personas en los Estados Unidos saben sobre éste caso.

Después de un año de especulaciones, adjudicaciones extraoficiales de culpabilidad, martirio, silencios, medias verdades, influencias de la abuela, peleas de custodia, malabares para esquivar la prensa y la verdad, pruebas, pruebas y más pruebas,  sale a la luz pública la resolución proveniente de la juez Sonia Del Toro, que, entre otras cosas, determina que la Sra. Ana Cacho y cualquier miembro de su familia tienen permanentemente prohibido contacto con sus dos hijas menores.

“Se declara Ha Lugar la petición del Departamento de la Familia y se decreta el cese de esfuerzos razonables del Departamento de la Familia en cuanto a la promovida Ana Cacho González. En consecuencia, se priva a la promovida Ana Cacho González de la custodia legal permanente de las menores A.G.C. y A.C.G.C (nombres omitidos por mí). Además, se mantiene la prohibición de las relaciones materno filiales y con otros miembros de la familia materna” (Resolución, 2011)

En el punto 18 de ésta resolución, podemos leer unos datos interesantes al caso:

“18. Las menores fueron instruidas por la madre a que no brindaran información relacionada a la muerte del menor Lorenzo, desembocando esta acción en un deterioro en el área de salud mental de las menores (Exhibit 1, Vista de Ratificación.” (Resolución, 2011)

Las evaluaciones fueron hechas por una persona sumamente competente: la Dra. Elsa Cardalda, quien fue cualificada como perito intermedio en psicología. Ella se considera psicodinámica, que es una escuela de psicología de Freud. En la resolución se indica que tiene más de 15 años de experiencia. Ella hace las evaluaciones de las niñas y rinde un “informe de seguimiento de tratamiento” psicológico. Veamos los siguientes puntos:

“56. Las menores le hablaron sobre lo que ocurrió la noche de la muerte del menor Lorenzo.

60. En su informe (Exhibit 2, Departamento de la Familia), la Dra. Cardalda en la pág. 6, línea 2, consigna: “…madre a la que aman pero temen…”.  La psicóloga en varios apartados consigna las expresiones verbalizadas por la menor A.G.C.  Asimismo, testificó que en el caso de la menor A.C.G.C. al principio celebraba fiestas para el retorno de mamá, pero después dejó de hablar de ella (la promovida).

61. A tenor con las narraciones de las menores recogidas en el informe (Exhibit 2, Departamento de la Familia), se colige que los actos que dieron muerte al menor Lorenzo laceraron el sentido de confianza de las menores hacia la promovida.” (Resolución, 2011)

…y si seguimos leyendo, vemos cómo se habla del miedo que las niñas tienen “miedo a ser desaparecidas, muertas”, no confían en su madre, y que no se sienten seguras, que no confían en nadie.

“64. Se desprende del Informe (Exhibit 2, Departamento de la Familia) que la madre hizo un pacto secreto con las menores para que no hablaran con nadie de la muerte del menor Lorenzo.” (Resolución, 2011)

Muchas de mis lectores son madres… tengo también padres que hacen las veces de madre y padre. A ustedes les pregunto, si perdieran a un hijo así de pequeño, ¿tendrían algún motivo válido para hacer un pacto de silencio sobre lo que ocurrió la noche del asesinato del niño? Si todos estaban en la casa, ¿cómo es que nadie sabe nada? Una de las niñas llevaba la sangre de su hermano sobre su ropa, sobre su piel.  Se desprende del reporte que las niñas SABEN quién lo mató, y que la pequeña “se quiere liberar del secreto”, pero que no se los puede contar a nadie. Estos hechos, no suposiciones,  quedaron determinados por la ciencia de la psicología. Más que eso, al tener contacto con su mamá y su abuela, ellas fueron silenciadas e influenciadas; obligadas a callar, a tal grado, que la niña mayor regañó en varias ocasiones a la menor “por hablar mucho” frente a la psicóloga.

Si hay una cosa que el ser humano no puede negar, es su instinto. No se puede pelear con el instinto. Es innegable, indomable.

Freud nos enseña en su teoría del comportamiento algo sobre las estructuras de la personalidad. La personalidad del ser humano se compone de tres elementos:

  1. EGO, que es el YO; el uno. La razón, lo racional, lo inteligente, el análisis, la ponderación. Cuando pensamos en algo, lo analizamos, el EGO resurge.
  2. SUPEREGO, que es el SUPER-YO; la consciencia, los valores, lo ético, lo religioso, las enseñanzas.
  3. ID, que es el ELLO; el instinto, lo irracional, lo espontáneo, lo natural, lo animal. El sistema nervioso actuando como el ID, “traduce las necesidades del cuerpo a fuerzas motivacionales llamadas pulsiones (en alemán “Triebe”). Freud también los llamó deseos. Esta traslación de necesidad a deseo es lo que se ha dado a conocer como proceso primario.” (Boeree, 1998)

En una situación como ésta, el instinto protector materno, proveniente del ID, simplemente se activaría de manera tal, que no hubiera quién pudiera detener a la Sra. Ana Cacho en su búsqueda del  asesino responsable. Ese instinto dictamina que desde un principio, ella hubiera retóricamente movido cielo y tierra, buscando al culpable. El instinto animal maternal innegable es proteger su cría. Se lee en las redes sociales que el pueblo entiende que, si ella fuese sincera, dejaría que las niñas hablaran, y no se escucharía como una actriz de tercera clase leyendo declaraciones que parece que fueron escritas por un abogado, sin sentimientos, vacías… sin importancia.

A menos que el instinto de supervivencia se manifestase. Entonces el protegerse a sí misma pasa a primer plano… y en segundo plano, queda el caso del niño Lorenzo.

Por un lado se especula en comentarios, y es enteramente posible, que ella aún sigue ese instinto primario de proteger a su familia; desea proteger a sus hijas… y, esta podría ser la razón por la cual ella no habla ni desea que sus hijas hablen. Pudiese ser, leo de mis hermanos puertorriqueños, que ella sabe o tiene información se quién mató a su hijo, de no ser ella misma quien lo hizo. Con tal de no perder a las niñas, por protegerlas, ha guardado silencio y ha hecho que sus hijas y los allí presentes esa fatídica noche, guarden silencio también… pues aún cabe la posibilidad que hubiese sido una de las niñas la culpable del asesinato. Ahora, al perder la custodia permanentemente de sus hijas, si este fuera el caso, deberíamos ver que ella entonces hablara prontamente, o debido a la separación, las niñas finalmente se deshicieran de su secreto, y rompieran el pacto de silencio. Como sea, personalmente pienso que el tiempo de resolución en este caso se acerca a pasos agigantados.

Pudiese ser que está bajo amenaza de quien cometió el asesinato.

Por otro lado, tenemos un gran encubrimiento de información, falta de cooperación con un caso de asesinato, y dos niñas asustadas… no, más bien aterradas de su mamá y su abuela

Tenemos mal manejo de evidencia puesto que el papá de Ana Cacho se deshizo de la misma antes de que la investigación descubriera pruebas (y bajo órdenes de una FISCAL), un circo inmenso diseñado para mover la atención del caso a una maraña de medias verdades. y publicidad diseñada para martirizar a la madre y a la abuela, del niño Lorenzo. Hay un montón de gente que estaba presente en la residencia, que pudiesen saber algo del caso, pero que no dicen nada por la razón que fuese. Cual sea el pacto de silencio.

Uno más uno siempre va a resultar en dos. Mis hermanos puertorriqueños tienen la capacidad de darse cuenta que aquí “a tomates no huele”. Muchos ya han pasado juicio; otros, como yo, esperan que los hechos determinen la realidad. Todos en común, esperamos que el caso se resuelva pronto, y que algún testigo del asesinato se sienta movido a declarar en contra de la persona culpable.


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One Response

  1. Hammed Silva says:

    A dos años y medio de este caso, sale a relucir que “El niño al parecer vio algo que no debía” y por eso fue asesinado.

    La noticia se encuentra aquí:

    http://www.elnuevodia.com/elninovioalgoquenodebia-1333174.html

    A modo de resumen, aquí les dejo la mayor parte de la noticia escrita por Ricardo Cortés Chico (rcortes@elnuevodia.com – por si la noticia se pierde en el tiempo):

    Todo comenzó en el dormitorio principal de la vivienda temprano en la madrugada de aquel 9 de marzo de 2010 en Dorado. Lorenzo González Cacho, de ocho años, entró a la recámara de su madre sin anunciarse.

    En ese momento, “el niño vio algo que no debía ver”, relató una fuente. Y poco después, en circunstancias que siguen sin estar del todo claras para las autoridades, el niño fue objeto de un brutal y prolongado ataque que le costó la vida poco después.

    En la casa esa noche estuvieron en algún momento la madre del niño, Ana Cacho y sus amigos Jesús Genaro Camacho, William Marrero y Arnaldo “Naldy” Colón. También estaban las otras dos hijas de la mujer, que en ese entonces tenían 13 y 5 años. Todos, salvo las niñas, han sido declarados sospechosos de la muerte.

    Las autoridades dicen saber que, temprano aquella madrugada, Lorenzo entró sin anunciarse al cuarto de su madre. Allí, Cacho estaba en compañía de al menos dos de sus amigos, o quizás los tres, y fue ahí que supuestamente Lorenzo “vio algo que no debía ver”.

    Las autoridades manejan dos versiones: en una, los tres hombres estaban en el cuarto y al menos dos de ellos sostenían algún tipo de contacto con Cacho. En otra, dos de los hombres peleaban al puño y uno de ellos quiso usar al niño como escudo para protegerse del otro.

    Esta última versión no coloca a todos los sospechosos en el cuarto en ese momento. En cualquiera de los dos escenarios, no obstante, se tiene claro que Cacho estaba presente y uno de los tres sospechosos también es colocado todo el tiempo en la escena.

    Saben quién lo mató

    De lo que los investigadores están bastante seguros es de que, tras Lorenzo entrar al cuarto, uno de los hombres lo lanzó contra la pared, causándole un profundo golpe en la cabeza. Este choque fue identificado en la autopsia como una de las causas de su muerte.

    Las tres fuentes dicen que saben cuál de los amigos de Cacho fue el que lanzó al niño contra la pared y apuntan al hombre que es colocado en el cuarto en los dos relatos que manejan las autoridades.

    Tanto Marrero como Camacho han dicho a las autoridades que ellos no estaban en la casa en el momento en que murió Lorenzo. Marrero, quien en un momento figuró como testigo en el caso, en dos declaraciones juradas presentadas ante fiscalía, relató que horas antes de los hechos estuvo con Cacho en la casa, pero que se marchó del lugar previo a que Lorenzo recibiera las heridas mortales.

    Marrero, quien es agente del Servicio de Inmigración y Aduanas federal (ICE, por sus siglas en inglés) reconoció que retornó a la residencia después de haberse ido, pero asegura que aun así no estuvo cuando Lorenzo fue atacado.

    Las autoridades, sin embargo, estiman que Marrero sí estuvo.

    Lo mismo entienden con Camacho, quien ha alegado que no se encontraba en Dorado cuando Lorenzo fue asesinado. Más aún, Camacho ha dicho que no entró a la casa de Cacho esa noche en ningún momento.

    Colón, por su parte, ha sido citado por las autoridades y no ha acudido. Se desconoce si en algún momento ha dado su versión a las autoridades.

    Después de que Lorenzo fue lanzado contra la pared por uno de los amigos de Cacho y quedó mal herido, el niño fue llevado a otra habitación en el primer piso de la residencia. Pero los testimonios que han recibido las autoridades no le permiten establecer quién lo hizo ni con qué propósito.

    En esa habitación, el mismo hombre que lo lanzó contra la pared le hizo heridas con un objeto punzante sobre la ceja, la sien y la nariz a Lorenzo, las cuales terminaron desangrándolo, coincidieron las fuentes.

    Las fuentes no tienen claro por qué se tomó esa decisión, pero creen que fue para tratar de encubrir el primer golpe. “Lo que entendemos es que se pusieron nerviosos y hacen esto para tratar de explicar de alguna forma el otro golpe”, dijo una de las fuentes.

    A pesar de que la cortadura resultó ser demasiado profunda y no pudieron después parar el sangrado, tampoco está claro en este punto por qué los implicados no llevaron al niño al hospital al recibir el primer golpe.

    Una de las fuentes dice que el ataque contra Lorenzo comenzó a eso de las 12:30 a.m., pero las otras dos sostienen que fue más entre 1:00 a.m. y 2:00 a.m. Las tres coinciden, sin embargo, en que Lorenzo fue llevado varias horas después del incidente. Cacho llevó al niño ya fallecido al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Dorado a eso de las 5:30 a.m. La autopsia confirmó que el niño estuvo desangrándose por unas tres horas antes de llegar al CDT.

    La versión de Cacho

    El relato inicial de Cacho a la Policía el día de los hechos consistía en que el menor se había caído. La información inicial ofrecida por la Policía sobre la versión contaba que la mujer fue despertada por la menor de sus hijas para decirle que Lorenzo “la estaba mojando”. Cuando ella acudió al cuarto vio al infante herido y de inmediato lo llevó al Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Dorado, donde fue certificada la muerte del niño.

    Inicialmente, las autoridades contemplaron la posibilidad de que la muerte se debiera a un accidente.

    Algunos investigadores, sin embargo, se mostraron dudosos, según una de las fuentes. Estas sospechas fueron corroboradas luego por la autopsia hecha por el patólogo Carlos Chávez, quien determinó que se trató de un homicidio.

    Cacho desde entonces ha señalado públicamente que desconoce lo que le pasó a Lorenzo esa noche y reclama que se encuentre al asesino de su hijo.

    El fiscal general Obdulio Meléndez ha interpretado la actitud de los implicados en el crimen como un “pacto de silencio” para impedir que se esclareciera el asesinato del niño.

    Este supuesto pacto fue objeto de controversia en el pleito en torno a la remoción de las hermanas de Lorenzo de la custodia de Cacho.

    En una decisión del Tribunal de Apelaciones del caso que se litigó en el Tribunal de Menores y Familia de Bayamón, se concluyó que tanto Cacho, como la madre de esta, Yvette González, trataron de influir en las declaraciones de las niñas a las autoridades.

    Entre las revelaciones de la decisión, está que la abuela le decía a una de sus nietas que “recordara” que lo ocurrido con Lorenzo había sido a las 5:00 a.m.

    Así, las autoridades tienen ante sí un panorama más claro de lo que ocurrió aquella noche, pero sigue faltando la pieza clave: un testigo que cuente qué fue lo que vio Lorenzo que le costó la vida.

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