Isaac 2012

¡Cuida’o con el Jurakán!

on August 24 | in Mi Mente, Notas Generales, Opiniones, Personales | by | with No Comments

La temporada de huracanes en Puerto Rico… aquí es una aventura siempre. Nunca falta el fatalista; siempre aparece alguien que le pide a Dios que cuide y siga bendiciendo a su familia durante los días de huracán, como si Dios fuese a empujar la tormenta de su camino sólo para salvar la familia de esa persona y por ende poner en riesgo a millones de personas en las penínsulas al norte de Venezuela, Colombia y México. Es todo un show, un espectáculo digno de hacerse una tragicomedia dantesca para el que no tenga el conocimiento necesario sobre nuestra sociedad.

Cuando vivía en Florida, la mayor parte de la gente se preparaba para los huracanes sin volverse locos. La sensatez reinaba en su mayoría, por sobre el pensamiento testarudo de que su casa de madera aguantaría vientos de 90mph, aunque siempre había esos testarudos que preferían pasar los huracanes en sus casitas rodantes. Si no pasaba el huracán, era un alivio. Si pasaba el huracán, la gente que se quedaba en sus casas, pues… se quedaba en sus casas. La gente se ponía contenta si no pasaba nada que lamentar. No habían lloriqueos de que si pasó o no pasó y si hubo daños o si no. No recuerdo ver gente criticando al gobernador de la Florida (que en esos tiempos fue Jeb Bush y ahora Charlie Crist) cuando tomaba las decisiones de cerrar el gobierno o las escuelas.

El gobierno municipal regalaba bolsas de arena y sacos para hacer diques, y siempre había agua embotellada disponible. Autos del gobierno pasaban por las comunidades que se inundaban para avisarles a los vecinos que tenían que salir de sus hogares, y se coordinaba con transporte público para la transportación de aquellos residentes que quisieran sentirse más seguros (enfermos y ancianos primero) hasta los refugios. Sólo una vez, por un par de horas, se fue la luz (Charlie, 8 años atrás) en mi área, y en cuestión de una hora había un camión de la Florida Power and Light investigando el área. Nunca me faltó el agua. Aparte de eso, nunca me faltó la electricidad, y mucho menos bajo condiciones normales.

Pero, llegamos a la Isla del Espanto. Se anuncia una tormenta y es todo un caos. La mitad de la gente se vuelve loca y la otra mitad bromea hasta el punto de la ridiculez. Los supermercados se desbordan y falta la comida y los artículos de primera necesidad, como si este fuese la primera tormenta que pasa por la isla. Aparentemente los supermercados no se han enterado que cada año hay que prepararse para la temporada de huracanes en el Caribe. Falta la madera y otros artículos para proteger las casas (que aun no entiendo para qué se le pone madera o “tape” a las ventanas de aluminio). Sobra la basura en las calles y en los patios; nos esmeramos en proteger nuestras pertenencias dentro de una casa de CEMENTO y BLOQUE, con ventanas de ALUMINIO y techo de HORMIGÓN que recoger la basura que se pueda llevar el viento. He visto lo que una plancha de zinc puede hacer en el tronco de un árbol cuando es ayudada por vientos de 75mph.

Si alguien llora en una esquina, se inunda. Si un perro orina un poste, el poste se cae y media comunidad se queda sin luz. Si una ramita se queda atascada en un desagüe, se inundan vías principales. Si alguien estornuda, se caen las ramas de los árboles sobre el tendido eléctrico y se queda la otra mitad sin electricidad… y después de eso están los curiosos que salen a mojarse los pies en las inundaciones, los boludos que quieren cruzar las inundaciones con sus Toyotitas, y los borrachos que se aseguraron de comprar alcohol de más por encima de artículos de primera necesidad.

 

Y que no se diga nada de los políticos; aprovechan para enseñar las caras y politiquear; hacer campaña con el posible desastre es un juego donde el primero que hable por WKAQ o NOTI-UNO se gana nada más y nada menos que la crítica del contrincante y al menos un par de votos. Los medios noticiosos “no descansan” para llevarte la mejor cobertura… de los políticos hablando ñoña sobre cómo su pueblo no está listo para el embate de una tempestad y es culpa del gobierno. Ese gobierno entonces le hecha la culpa a la pasada administración.

AH! y MUCHOS puertorriqueños tienen guille de meteorólogos… Susan Soltero siempre está mal, pero Papá Juan del Pueblo sabe de lo que habla porque él sobrevivió San Cipriaco y a San Felipe en el 19queseyó, a Hugo y a todos los demás entre esos.

Cuando no pasa nada, llegan las burlas, los chistes de mal gusto, las críticas al gobierno por haberse adelantado a los hechos, las críticas a los meteorólogos por no haber predicho mejor la trayectoria de la tormenta, y las líneas de devoluciones de alimentos, lámparas, baterías y otros artículos que, con toda seguridad, se volverán a comprar cuando el próximo susto llegue.

Así vivimos, mis hermanos puertorriqueños, y no digo que Estados Unidos sea mejor que Puerto Rico por poner a la isla o a los puertorriqueños por debajo de los americanos, pero es OBVIO que el nivel de organización es mucho más avanzado allí, cuando debería ser al revés, porque nosotros pasamos muchos más sustos que ellos. Tenemos que organizarnos. Tenemos que recuperar ese sentido de orgullo hacia nuestras comunidades. Nos tenemos que dejar de idioteces, y fomentar elementos que unan a nuestra sociedad. De ahí, debemos mejorar nuestra visión hacia el cambio y entender que pelear contra el mismo es opcional, porque, después de todo, el cambio es inevitable. Con eso en mente, unámonos como pueblo en poder mejorar la imagen que les pinté arriba, porque, comportándonos así no nos beneficia en nada.

Preferimos el chisme, la fiesta y criticar a trabajar por lo que necesitamos; esto incluye nuestra propia seguridad. Todo el mundo vela por sí mismo. No hay amor ni orgullo comunitario; pasa en casi todos los matices de nuestro diario vivir.

Y después criticamos…


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