Políticos tan mentirosos como Pinocho.

De Cruditas e Imposición Gubernatorial sobre el Pueblo

on December 9 | in Mi Mente, Noticias, Noticias de la Red, Opiniones, Personales | by | with No Comments

Saludos. Ya sé que tengo olvidado el blog. Cada rato tengo ideas para escribir. La gente me pide que escriba sobre cosas distintas, y de veras que los temas tiene tela para cortar, pero la verdad es que ya me siento que cuando abro la boca, la gente no escucha. Se siente como cuando uno habla solo en un cuarto vacío; ni de desahogo sirve, porque al fin de cuentas, estas situaciones de nuestro diario vivir no se van tan solo por decirlas en voz alta. Como sea, vamos a hablar un poco sobre el tema candente en estos días.

El asunto candente en estos días (aparte de los asesinatos, robos, y violaciones que se han convertido en nuestro pan de cada día) es el asunto del alza del segundo impuesto al combustible en menos de dos años, mejor conocido como “La Crudita”. Esta alza pretende atender la súper deuda que tiene la Autoridad de Carreteras con el Banco Gubernamental de Fomento (BFG).

Esto se ha desenvuelto en algo más nefasto para nuestra sociedad: una prueba irrefutable, completamente expuesta, de que los políticos trabajan a su propia conveniencia aunque digan que trabajan para el pueblo. Ya no hay más entredichos. Los políticos manejan la política pública como manejan sus pagos personales, como si estuvieran jugando con dinero de Monopolio en un tablón de 100×35. Pero… en este juego hay más jugadores… y el gobierno no les hace caso.

Tomemos como ejemplo a Melba Acosta, la Presidenta del Banco Gubernamental de Fomento, que en noticia abierta explica:

“…hay que subsanar cierto lenguaje contradictorio que existe entre las dos versiones del denominado proyecto de la “crudita”, porque de lo contrario el Gobierno tendría dificultades para salir al mercado con una emisión de unos $ 2,900 millones a través de la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI)”.

En otras palabras, así como fue aprobada, “La Crudita”’ no sirve para lo que fue creada. Que no se malinterprete, tanto ella como los miembros de la junta de directores del BGF están a favor del impuesto, e insisten en que sea aprobado. Lo que quiso decir la Presidenta es que, como está formulado el proyecto de ley, no sirve. Sin embargo, eso no parece importarle al gobernador Alejandro García Padilla ni a su séquito partidista.

Se supone… digo, a mí me parece… y según yo lo entiendo… que los legisladores y representantes gubernamentales trabajen para el pueblo. Se supone que todos estos políticos velen por el interés y el bienestar social de todos los constituyentes, sin importar si ellos votaron por tal o cual senador, representante, etc.  Ahora bien: tenemos un gobernador que ha impulsado con espada, capa y escudo (lee: a lo PPC) una medida que no es avalada por el pueblo, y que a su vez no va a solucionar el problema de liquidez que tiene el Banco Gubernamental de Fomento y/o el problema de la Autoridad de Carreteras, según así lo explicara el mismo BGF a través de su Presidenta.

Salieron varios legisladores, varios otros alcaldes, y una gama de políticos, con soluciones viables para poder alivianar la deuda… pero no. Los alcaldes se encuentran en encrucijada; división partidista que no les permite tampoco ver qué es lo mejor para su pueblo. Luego el gobernador sale en TV, filibustero y altanero, diciendo con palabras pausadas que si Puerto Rico entero no hace lo que él quiere, les corta los servicios de transportación pública al área metro. Esto fue “O sí, o sí”.

Ah, pero eso no es nada… lo que me impacta más aún es cuando el gobernador se demuestra vidente, cuando asegura  que tiene todos los votos necesarios… y luego se desata pugna porque “no están todos los votos a favor”. De veras que el que se haya creído todo este show mediático, no sabe aún en dónde vive. Esos votos ya estaban en la mesa; la promesa del voto ya había sido extendida, y tal como los mafiosos, la orden había sido dada desde arriba, de que los de mi color votan por lo que yo digo y se acabó.

Y luego, llega la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a vender su convicción. Dice en partes de prensa que a pesar de que no creía en el impuesto al combustible, cabildearía y lo favorecería, con la condición de que se le diera dinero para dragar el caño Martín Peña:

“…le dije al Gobernador y al Presidente de la Cámara, que si el dinero para el dragado del Caño Martín Peña se viabilizaba, yo los ayudaba aunque no creía en el impuesto, a hablar en favor de la ‘crudita’ porque la dignidad de la gente del Caño Martín Peña no tiene precio”

La gesta de pelear por sus constituyentes es admirable, pero no bajo las circunstancias que se dieron: sacrificar por años al pueblo completo, por dragar el caño y beneficiarse del barril de tocino. ¿Esto no es extorsión legal?

Entonces, para acabar de ponerle el frosting al bizcochito, los representantes del pueblo no escuchan al pueblo, ni a los alcaldes, ni a los representantes de otras agencias de gobierno, y votan según sus líderes partidistas quieren que voten, basados en colores y creencias políticas, marcando así aún más la división politiquera de las dos facciones existentes. Votan por ideales obsoletos puestos en marcha por intereses políticos y rencillas estúpidas entre bandos de políticos que simplemente detestan al otro color como quien juega en un equipo contra otro en cualquier deporte.

De momento, se desprende uno de esos políticos que están bajo el yugo, que, a pesar que NO hace lo que su pueblo le dice que haga, él vota a conciencia; sigue lo que él cree que es lo mejor para el pueblo. Aunque no necesariamente sea lo correcto, al menos es su propio albedrío… y cae bajo el látigo. Ahora se expone a multas y sanciones, porque no respetó al colectivo penepeísta en su mandato soberano.

Miren, mis hermanos puertorriqueños… ¿Por qué diablos el pueblo no se acaba de dar cuenta de que este gobierno, sea azul, rojo, verde, violeta o anaranjado, no valen un pepino? Dicen que sí, pero lo dudo mucho, porque seguimos en la misma ñoña. Aunque no hay mucho de donde escoger, muy poca gente escoge una de las otras alternativas, porque la división partidista entre las hegemonías son demasiado marcadas en nuestra crianza. ¿Cómo se dará cuenta el pueblo que votando de un color o del otro no va a solucionar problemas? Porque, año tras año, es lo mismo: “La culpa es del gobierno anterior (pero yo no vengo a dar excusas), y nosotros estamos tratando de arreglarlo”.

Mi gente, ¿Qué más se necesita para que despierten del letargo? ¿Será que ya es hora de algo más que cantatas, panderetas, pancartas, bebelatas y fiestas de pueblo que suponen ser protestas… y ha llegado la hora de la sublevación? El problema es que el pueblo, iracundo como se encuentra, no se levantará de sus sillones cómodos para reclamar como esta situación manda que se reclame: luchando fuego con fuego. Lamentablemente, nuestro orgullo patrio no alcanza más allá de los deportes, los logros de nuestras academias en el extranjero y los certámenes de belleza.


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