Basura en la playa después de la celebración de la Noche de San Juan

Puerco Rico: Isla del Espanto

on June 24 | in Mi Mente, Noticias, Noticias de la Red, Opiniones, Personales | by | with 2 Comments

Supongamos que usted se va de vacaciones, a una playa idílica… digamos, en España. Planea unas vacaciones alrededor de paz y tranquilidad. Una noche, se celebra una fiesta, donde la gente se alborota, prenden fogatas, beben, gritan, cantan y bailan en exceso. Cuando usted y su familia se levantan a la mañana siguiente, encuentran esto:

Basura en la playa después de la celebración de la Noche de San Juan

Con esto nos levantamos en Puerto Rico hoy, 24 de junio del 2012, después de la celebración de la Noche de San Juan… y lamentablemente, esto sucede año tras año. Cientos de personas celebran, muy pocas recogen su basura. Si usted que me lee se impresionó, imagínense ahora, ¿cuál es la impresión que se llevan los turistas que nos visitan?

Esta es la manera en que nuestros compatriotas nos reciben en esta mañana. Basura más allá de lo que pueda usted ver, en decenas de playas alrededor de la isla. Un vertedero de basura producto de una sola noche de celebración. Causa de una cultura retrógrada en la cual vivimos y la cual celebramos. Nos adherimos al nombre de Puerto Rico: la Isla del Encanto, cuando en realidad, como sumatoria de esta barbaridad que ven aquí, el crimen, la situación económica y mental, resultamos ser “Puerco Rico, la Isla del Espanto”.

Hablando con mi esposa, estoy de acuerdo con que esto es influencia en gran parte de nuestra cultura y sociedad. El efecto del insularismo, que nos hace sentir como el centro del mundo y el último bastión viviente del universo, nos hace sentir dueños y señores de todo lo que vemos, y podemos hacer lo que nos plazca con ello. Combinamos eso con el individualismo que nos caracteriza, donde el primero, segundo y tercero soy YO, y los demás, que carguen con su cruz como puedan, siempre velando por el número 1. Añadimos la falta de pertenencia, donde a los puertorriqueños no les importa mantener áreas comunes limpias, porque “eso no es mío”. Pensamos, “wow, así mismo deben estar sus casas de asquerosas” pero la realidad es que es muy posible que sus propias pertenencias estén inmaculadas, o al menos completamente funcionales. El total de todas estas constantes siempre resulta en lo mismo, no importa si es Noche de San Juan u otro festival de playa: Los lugares amanecen así, como en las fotos. Escoja cualquier celebración; los puertorriqueños celebramos por todo, después que incluya fiesta y alcohol.

Tomo de un buen y viejo amigo, Edwin Arroyo, sus palabras en una de las redes sociales, para expresar mi pensar y el que estoy seguro que se cocina dentro de sus mentes (cuidado con el lenguaje; no lo removí porque añade un acento sentimental que se perdería si se remueven):

Gracias boricua, por darte puños en el pecho cuando cualquier pendejo gana en boxeo o Barea mete 4 puntos en un juego, pero a la hora de cuidar lo de ustedes el patriotismo se va al carajo, ¡la pendejá es que todo es “culpa del gobierno”, y en honor a la verdad la culpa de que tu seas un boricua puerco la tienes tú!

Cantamos que seríamos borincanos aunque naciéramos en la luna, y no importa el partido al que nos aferremos. Gritamos “Puerto Rico” a donde quiera que vayamos. Nos arropamos con banderas, nos ponemos ropas de ella, y lloramos cuando estamos afuera y escuchamos una canción, vemos una foto, o percibimos olores que nos recuerdan la Isla… pero vamos a las playas, y hacemos esto. Hipócritas.

“Ah, eso alguien lo viene a recoger mañana por la mañana”. Con esa idea, borrachos y satisfechos por cumplir una fiesta más, se retiran y dejan las áreas pareciendo vertederos. Verdaderamente la culpa de que el puertorriqueño sea un “puerco” es de sí mismo, porque no acaban de crear consciencia, ni sentido de pertenencia, ni amor patrio verdadero. Es una vergüenza mostrarle esta cara al mundo, es una vergüenza mostrarle esta cara a nuestros hijos, enseñándole a su vez que está bien que hagamos semejante estupidez porque “pa’ eso le pagan a los empleados del gobierno, pa’ limpiaL”. Mientras tanto, personas como mi esposa, se levantan temprano a ir a una playa a hacer su parte y recoger lo que se dejó tirado, por el simple hecho de que ama a la tierra. Y sé, que si estuviéramos en otro país, ella haría lo mismo, porque más allá del orgullo patrio, ella le tiene amor a la tierra. ¿Y aquí? “Que se fastidie, porque yo hago lo que me da la gana y a mí no me da la gana recoger nada. Que lo haga otro.”

“Oh, habían gente recogiendo latas”. Claro, para su PROPIO beneficio, porque no pueden/quieren trabajar, viven del gobierno, o necesitan el dinerito extra. Entramos, de nuevo, al individualismo, donde el recogedor de latas sólo le importa poder llevárselas para su propio beneficio y lo demás, que se quede ahí, porque a él no le beneficia. ¿Quién recoge lo demás? Voluntarios mayormente,  mano a mano con algunas brigadas municipales y de trabajadores públicos a los que se les llama para hacer el trabajo. De ellos SÍ tengo orgullo; de ellos SÍ se me infla el corazón. Aunque muchos lo hagan obligado como parte de su trabajo.

Mis hermanos puertorriqueños, año tras año es lo mismo. Siempre hay unos pocos que piden a gritos la mesura y la decencia, la limpieza y el recogimiento de las áreas públicas, y siempre pasa lo mismo: casi nadie hace caso. ¿Y el orgullo patrio, dónde está? A lo mejor lo botaron cuando orinaron las cervezas.


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2 Responses

  1. Juan Rivera says:

    Excelente ensayo, muchas gracias.

    El problema de PR no es la falta de orgullo, es la falta de vergüenza.

    Juan Rivera

  2. Hammed Silva says:

    Juan, gracias por tu comentario. Espero que los demás ensayos sean de tu agrado.

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