Yo si me quite

#yosimequite

on February 20 | in Mi Mente, Opiniones, Personales | by | with No Comments

Vamos a hablar claro; vamos a dejar un par de cosas claras desde el saque: Este es un blog de opinión, y si bien me esmero lo mejor que puedo para que los temas discutidos aquí sean lo más objetivos posibles, no hay que olvidar que es un blog de opinión. Ahora que estamos claros…

En estos días surgió una campaña en Puerto Rico que busca mantener a la gente en la isla y hacer que desistan de añadir su número a la diáspora boricua. Al parecer es un movimiento social que invita a la gente a buscar en su orgullo patrio y en los colores de la bandera, el sosiego necesario para “luchar por la patria”. Como dicen en una de sus páginas de Facebook, “Yo soy boricua y no me quito”… como si para ser boricua hay que quedarse en la isla. Al menos eso es lo que parece de cerca. Esa es la campaña #yonomequito y otros movimientos llamados #yomequedoaqui y #yonomevoydePR.

A mí me parece un atentado contra la sociedad boricua, y me explico:

He dejado claro desde hace tiempo (y todos sabemos con certeza) que las cosas en la isla, simplemente expuesto, no andan bien. Es más que obvio cuando desde un principio, los medios de comunicaciones extranjeros nos llamaban “La Grecia del Caribe”. Si no se volvió una realidad cuando las casas acreditadoras desacreditaron nuestro crédito, pues me imagino que sí fue obvio cuando el Gobernador, con arrogancia, declaró que la deuda de $73 billones de dólares era impagable. ¿No te convenció? ¿Qué tal cuando, con la petulancia que lo caracteriza, el Gobernador fue al Congreso a demandar que nos dieran el derecho del acogernos al capítulo de restructuración de deudas (Capítulo de Quiebras #9)? ¿No? Ok, pues, quédate debajo de esa roca.

La gente, ni corta ni perezosa, abraza el idealismo plasmado en el hashtag, como un ahogado a una balsa. Ven los letreros en la autopista y se les infla el pecho, porque están luchando por un mejor Puerto Rico; porque dejan el cuero por el bienestar social y con el sudor de su frente, éstos superhéroes trabajan en el Puerto Rico que nosotros, los que nos fuimos, dejamos atrás… ese Puerto Rico que odiamos y que no queremos ver progresar, según ellos. Por ahí leí a uno que dijo que la decisión es del que se fue, y que dejáramos trabajar a los que deciden quedarse y sacrificar el progreso individual por el colectivo; con el colectivo, refiriéndose a los indigentes (pero no a los mantenidos), a nuestros viejos y a los niños de familias que no tienen recursos para resolver e irse. Luego pregunta que si en nuestras listas de la culpa del malestar de la sociedad (porque al parecer, los que se fueron deben tener una lista a quiénes echarle la culpa de todo), figuran esas personas. Pasa a decir que el complejo de los que se fueron no es la prioridad de los que se quedan, y que los dejemos trabajar, para que un día nosotros, los que nos fuimos, tengamos la dicha de regresar a un mejor lugar.

¿Que si hubo gente que se fue esperando que la teta del Tío Sam botara leche y miel en los portones del aeropuerto? Claro que si y bien duro que se dieron contra la pared de la realidad, cuando vieron que no es así. El soñador vividor no tiene cabida en la diáspora. Se suma a los soñadores vividores que prefieren sobrevivir sin trabajar que conseguir un par time en Burger King.

Si hay alguien aquí con complejo, son los que tienen complejo de superhéroes, que creen que batallan contra algo que pueden vencer. Algo tangible, algo igual de grande que ellos. La realidad es que lo que aquí sucede se le salió de las manos a todos. Es más grande que una persona, es más grande que el Gobierno. Aún así, hay gente que aún vive bien, y, obvio, esos “no se quitan”, esos quieren luchar y que los demás luchen. Esos le van a la Isla. Es que aquí hay Otro Puerto Rico. El Puerto Rico de los políticos, los millonarios, los de las Urbanizaciones High Class de Guaynabo, Mayagüez, Ponce, Arecibo, Fajardo; los que pueden ir dos veces al mes al Conquistador sin el Gustazo o el Groupon. Los Ferré Rangel, los De Castro Font, los García Padilla, La Rolón, los Rullán, los Fonalleda, los Carrión, y toda esa calaña de pudientes… esos no se quitan, porque esos no tienen que sufrir el costo de la electricidad… a algunos hasta le regalan la electricidad. Otros se roban el dinero del pueblo… pero, mis hermanos puertorriqueños, muchos otros se valen de tácticas como ésta para llenarles el pecho de orgullo y patria al pueblo que trabaja para subsistir bajo condiciones que, cuando uno las mira de afuera, son condiciones de baja calidad de vida. ¿Hay playas, Yunque, Carso, Medalla, Historia? CLARO que la hay, pero ninguna de esas cosas podrán pagar la renta a la madre soltera que trabaja el Part-Time en WalMart por $9.00 la hora, y que espera ganarse una promoción a “full time” por sus méritos. Ese Otro Puerto Rico tiene fiesta; no sienten el peso de la realidad. No saben lo que es ser nosotros. Ah, pero vamos a ponerle una frasecita al pueblo, pa’ que se acoplen y sigan trabajando…

¿Y la gente? Distraída; ahogándose en crédito en los centros comerciales… fiestando en la SanSe, viendo Fatmagül, Celia, o en el tapón atrapados; gastando lo que no tienen para pretender que su calidad de vida es mejor de lo que en realidad es, si total, “la última la paga el Diablo”. ¡Vamos a vivir en la Isla del Encanto! ¡Vamos para la playa a beber Medalla, y a olvidar todo! El Lunes por la mañana seguimos con la ceguera colectiva y el conformismo… porque a duras penas se puede pagar la luz con lo que te ganes del part time. Sobrevivimos en el nombre de fracesitas e ideales diseñados para fomentar conformismo e insularismo mientras los del Otro Puerto Rico se sirven con la cuchara grande!  Esos que no pasan hambre ni tienen que preocuparse por cuales cuentas no van a poder pagar hoy para poder hacer compra esta semana. Si mi familia y yo pudiésemos vivir mejor, con un trabajo paralelo a nuestros estudios, experiencia y conocimiento; es más, ni siquiera ser ricos, o millonarios, sólo poder pagar y hacer compra decente, sin lujos ni glorias, la historia fuese otra.

Estoy harto de que nos quieran hacer sentir como si nosotros fuéramos los malos por habernos ido. Vuelvo y repito, para que quede claro: nosotros, los que nos fuimos, no tenemos complejos. Tomamos decisiones basadas en nuestras necesidades y las necesidades de los nuestros. Jugamos con las fichas que tenemos a la mano. Irse de la Isla no es fácil, y le pueden preguntar a cualquiera que ya no está. Como dije, si hay alguien aqui con complejo, son los que tienen complejo de superhéroes, de salvadores, que creen que batallan contra algo que se puede derrotar. Cuando ni siquiera el Gobierno puede derrotarlo, y el Congreso ni siquiera quiere ayudar, hay que re-evaluar la pelea individual. Ciego es aquel que no lo haga.

El que se fue tendrá sus razones pero ya está bueno de demonizarnos. No somos avaros, no somos malos, no somos derrotistas, ni derrotados. No somos acomplejados, ni somos vagos. Tampoco somos hipócritas o menos patriotas que los que se quedan. No somos menos puertorriqueños ni dejamos de reconocer nuestras raíces. La única diferencia entre los que nos fuimos y los que deciden quedarse es en que nosotros decidimos bregar con las situaciones de una manera mientras que ustedes decidieron bregar de otra.

Podríamos argumentar que uno tiene razón sobre otro, basándonos en opiniones subjetivas; podríamos decir que los que nos fuimos pensamos solo en nosotros y los que se quedan son superhéroes dispuestos a tratar de levantar la isla por los que no pueden. Por otro lado, podemos decir que los que nos fuimos somos más inteligentes y sensatos que los que se quedan conformándose con sobrevivir a base de migajas económicas, ideales utópicos y falso patriotismo… Y cualquiera de los dos argumentos son argumentos subjetivos. Lo que sí es cuestión de hecho, es que cada uno de nosotros tiene sus razones para hacer lo que quiere hacer con su vida. Cada uno de nosotros siente la presión diferente. Algunos hasta pueden ser exitosos en medio de la crisis, y a esos que dan el todo, éxito y buenas vibras; las van a necesitar.

Lo que sí es cierto es que no hay absolutamente nadie que tenga el derecho de criticar o menospreciar al que toma duras decisiones sobre su existencia y la de su familia, o el futuro colectivo de su entorno inmediato. Campañas como esta se prestan por un lado para crear división social, y por el otro para crear falso patriotismo; orgullo lleno de helio, que nubla la toma de decisiones e influencia la sociedad a hacer lo que al Otro Puerto Rico le conviene. Reparten manipulación y ceguera con el lema de la patria mientras estigmatizan y degradan al que ya se fue y se llenan el bolsillo en el proceso. Con esto siguen viviendo sus estilos de vida de Sheraton y Texas de Brazil. Así salen de la cárcel absueltos 5 añitos después de robarse hasta los clavos de la cruz.

La realidad es que cada uno de nosotros tiene la oportunidad inalienable de tomar cualquier decisión que convenga en lo personal y en lo familiar. Así mismo, esa decisión, idealmente, debería estar basada en hechos reales, personales, y no en la línea amarillista farandulera que les alimentan los del Otro Puerto Rico, que son los que único se benefician del sacrificio de los autoproclamados superhéroes del país.  Pero nada, tómense otro chichaíto y salgan a fiestear, que es fin de semana y cobramos alguito.

#yosimequite, porque no pretendía seguir alimentando a los del Otro Puerto Rico, luchando contra la corriente, tratando de ser el salmón chorro arriba, sin saber que arriba hay osos. A todas luces, parece que ésta es su estrategia, su maña, para ellos sobrevivir: que los “valientes” se queden y “saquen a Puerto Rico adelante”, mientras ellos recogen el beneficio del sudor heroico con impuestos estratosféricos, alzas increíbles en servicios primarios, recargos sobre recargos sobre más recargos sin sentido. Se nutren de la esperanza de los salvadores del país, y a cambio de todo, prometen ayudar pero pasan sus vacaciones en Disney… y todo esto mientras meten la mano en el bolsillo del pueblo trabajador que no se quita, y que genuina pero ingenuamente, desean sacar a la isla del hoyo.

Tengo más que decir, pero creo que tres páginas son suficientes. Me voy a terminar mi whiskey.


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